Si byscas una escapada distinta, el Paso Agua Negra te lleva de la precordillera sanjuanina a los valles de la Región de Coquimbo en una sola jornada de ruta.
Cruzar a Chile en auto por este paso de alta montaña, a más de 4.700 metros de altura, es parte de la aventura: paisajes de cordillera, pueblos de adobe, viñedos, cielos estrellados y, al final del camino, el mar con pingüinos de Humboldt. Esta guía sigue el recorrido en el orden en que lo vas a hacer, atravesando el Valle del Elqui hasta llegar a la costa.
Antes de cruzar el Paso Agua Negra
El paso suele habilitarse en temporada de verano y puede cerrar por nieve o viento, así que consultá el estado de la ruta el mismo día. Llevá DNI o pasaporte, documentación del vehículo y, si corresponde, autorización de menores.
Cargá combustible en la última localidad y salí temprano. Por la altura, avanzá sin apuro, tomá agua y evitá esfuerzos al llegar a la cumbre.
Valle del Elqui: viñedos, pisco y cielos despejados

Al bajar de la cordillera, el camino te lleva al Valle del Elqui, una franja verde entre cerros áridos. Recorrerlo en auto es una experiencia en sí misma: pueblos pintorescos, destilerías de pisco, parronales y miradores. Podés visitar bodegas, probar productos regionales como la papaya y el dulce de higo, y quedarte a la noche para mirar las estrellas. Es un destino ideal para ir sin apuro, parando donde algo te llame la atención.
Paihuano es una comuna del corazón del valle, que incluye localidades como Pisco Elqui y Montegrande. Sus calles tranquilas, sus plazas y sus tradicionales destilerías de pisco la convierten en una parada obligada. Podés hacer visitas guiadas, degustar piscos y recorrer artesanías locales. El ritmo pausado y el entorno de montañas lo vuelven un lugar ideal para desconectar y pasar al menos una noche.
Desde la zona de Paihuano, un camino de ripio se interna en el Valle del Cochiguaz, una quebrada angosta de chacras, cabañas y caseríos rurales junto al río. Es un lugar para caminar, comer productos de huerta y disfrutar del silencio entre cerros. Si querés sumar otra parada cercana, Horcón es un pequeño pueblo del valle conocido por su ambiente tranquilo y sus artesanías.
Vicuña: cuna de Gabriela Mistral y capital del astroturismo

Siguiendo valle abajo llegás a Vicuña, el principal pueblo del Elqui. Tiene plaza, cafés y propuestas gastronómicas con productos locales, ideal para hacer una pausa y abastecerte. Es también la cuna de Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura, y cuenta con un museo dedicado a su vida. Además, es un excelente punto de partida para hacer astroturismo en uno de los cielos más limpios del planeta.
A pocos minutos de Vicuña y en dirección a la costa llegarás al Embalse Puclaro: un gran espejo de agua entre cerros secos. Es una buena parada para estirar las piernas, sacar fotos y disfrutar de actividades como kayak, paseos en bote o picnic, según la temporada.
Costa de Coquimbo: playas y pingüinos

Al llegar a la costa te recibirán las paradisiacas playas de la Región de Coquimbo. Una de las más famosas es Totoralillo, que cuenta con arena clara y aguas turquesas ideales para caminar, descansar y disfrutar de un atardecer. El balneario tiene variadas opciones de alojamiento y de gastronomía, con pescados y mariscos frescos.
Siguiendo hacia el norte llegarás hasta La Serena, una ciudad que combina compras, historia y mar. Podés recorrer su centro patrimonial, con iglesias coloniales y la Plaza de Armas, hacer compras en el Mall Plaza La Serena o en el mercado La Recova, y cerrar el día en la playa El Faro y la Avenida del Mar.
Así llegarás a Punta de Choros. Desde ahí puedes navegar a Isla Damas, parte de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, donde podrás avistar pingüinos, lobos marinos y, con suerte, delfines.