¿Eres de esas personas que les gusta conectar con lo más profundo de los países que visitan? Para que seas un chileno honorario, aquí te dejamos 7 experiencias auténticas que tienes que realizar si viajas a Chile.
Desde probar un completo en Santiago hasta enfrentarte al viento patagónico en Punta Arenas, incorporar tradiciones y actividades locales en tu itinerario es la clave para vivir el país como lo hace un chileno.
Las mejores experiencias en Chile para sentirte un local
1. Comer completos en el Portal Fernández Concha en Santiago

Es uno de los rituales urbanos más populares del casco histórico de Santiago. En el tradicional Portal Fernández Concha, ubicado frente a la Plaza de Armas, encontrarás fuentes de soda clásicas donde podrás degustar el icónico completo italiano.
Esta versión chilena del hot dog se prepara con pan, salchicha, palta, tomate y mayonesa. Es una opción rápida y económica, ideal para un almuerzo antes de seguir recorriendo la capital.
2. Subir y bajar los cerros de Valparaíso

Recorrer los cerros de Valparaíso combina historia, arte y vistas impresionantes. Subir en ascensor permite apreciar sus coloridas colinas, mientras que bajar caminando revela murales, escaleras y pasajes llenos de vida local. No por nada, la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Valparaíso está a unos 120 kilómetros de Santiago, y puedes llegar fácilmente en bus desde Terminal Alameda o Pajaritos. Recuerda usar calzado cómodo, las calles son empinadas y adoquinadas.
3. Comer sopaipillas cuando llueve en el sur

En la zona sur de Chile la lluvia invita a detenerse y disfrutar de una preparación tradicional que encanta a todos. Las sopaipillas son masa frita hecha a base de zapallo, lo que les da su color y sabor levemente dulce.
Se comen solas o acompañadas con pebre, palta o en versiones dulces con azúcar flor o bañadas en chancaca, un jarabe de azúcar de caña, canela y cáscaras de naranja. Podrás encontrarlas fácilmente en ferias y cocinerías locales, especialmente en días fríos o lluviosos.
4. Relajarte en las termas de Pucón

Rodeado de bosques nativos y volcanes, Pucón es el principal destino termal de Chile. Desde esta ciudad mágica podrás visitar distintas termas, en una ruta de bienestar que combina bosques nativos con exquisitas aguas mineralizadas de origen volcánico.
A solo dos horas de Pucón se encuentran las Termas Geométricas, que conectan 17 pozones de agua que alcanzan hasta 45 °C. La experiencia es memorable durante todo el año, incluso en invierno, rodeado de lluvia o nieve. Para llegar, encontrarás tanto transporte privado como tours.
5. Saludar a los lobos marinos en Valdivia

En el Mercado Fluvial de Valdivia, verás a sus residentes más famosos: una gran colonia de lobos marinos, una de las escenas más características del sur de Chile.
El mercado se llena de actividad con la venta de productos frescos del mar, mientras estos animales se acercan a la costanera del río Calle-Calle, formando parte del paisaje cotidiano. ¡Salúdalos a distancia! Es muy importante no alimentarlos ni acercarse demasiado para cuidarlos y respetar su espacio.
6. Pelear contra el viento en Punta Arenas

El viento patagónico no es un mito. Caminar por Punta Arenas permite sentir de cerca la fuerza de la Patagonia. Las ráfagas pueden superar los 100 kilómetros por hora, especialmente entre octubre y marzo.
En algunas esquinas encontrarás cuerdas para afirmarse mientras cruzas la calle—conocidas por los locales simplemente como «pasamanos»—, y así vivir la identidad local de la Región de Magallanes. Esta es una de las experiencias en Chile que te conecta con la vida y cultura del extremo sur del país.
Para llegar, puedes tomar un vuelo de unas 3 horas y media desde Santiago. Punta Arenas es la puerta de entrada a la región austral de Chile y permite acceder a experiencias memorables: desde explorar los paisajes del Parque Nacional Torres del Paine, hasta navegar por el Estrecho de Magallanes o embarcar hacia la Antártica.
7. Mote con huesillo en el Cerro San Cristóbal

Si hay algo que define el verano en la zona central, es el mote con huesillo. No es solo una bebida; es un postre que se toma en vaso y que requiere técnica. Se prepara con duraznos deshidratados (huesillos) cocidos en un almíbar de canela y chancaca, servidos bien helados sobre una cama de granos de trigo cocido (mote).
Para ser un chileno honorario, debes dominar el arte de usar la cuchara de plástico para rescatar hasta el último grano de mote y pinchar el huesillo sin salpicarte la ropa. ¡Ese es el verdadero examen de grado!
- El lugar clásico: La cima del Cerro San Cristóbal (Parquemet). Después de una caminata o un paseo en el histórico Funicular, no hay premio más auténtico que un mote gigante mirando la ciudad desde lo alto.
- Cómo llegar: Puedes subir caminando o en bici por los senderos si buscas deporte, o tomar el Teleférico (desde Pedro de Valdivia) o el Funicular (desde el Barrio Bellavista) para una experiencia más panorámica y relajada.