Frutillar es muy conocido por sus placeres gastronómicos, y tanto es así que incluso su nombre suena delicioso y su patrimonio culinario es tan rico como su cocina.
Los inmigrantes alemanes que se asentaron en esta área el año 1856 se sintieron muy atraídos por las orillas del lago Llanquihue, debido a su gran similitud con el Lago de Ginebra (o Léman) en Suiza. Estos afamados cocineros encontraron su lugar ideal en Frutillar y fueron pasando sus antiguas recetas campestres de generación en generación, preservando así una atmósfera suizo alemana distintiva en esta parte del sur de Chile.
A primera vista, el Frutillar de hoy en día parece utópico, con sus casas de estilo alemán construidas en madera y las artesanías que encontramos en sus calles pacíficas. Pero es el aroma de los kuchenes y el pan recién horneado mezclado con la suave brisa del lago lo que crea esa agradable sensación hogareña.
Las panaderías y las casas de té abundan (y aromatizan) las calles principales de Frutillar. Especialmente en la costanera de la avenida Phillippi, donde también puedes encontrar hoteles y restaurantes que ofrecen cervezas artesanales y platos alemanes exquisitos. A muy pocas cuadras de ahí, en avenida Vicente Pérez Rosales, se emplaza el Museo Colonial Alemán que expone la historia particular de esta zona.
Eso sí, lo realmente bueno de Frutillar es su pastelería. Su nombre frutal es muy adecuado, ya que el más famoso de los pasteles alemanes en Chile es el kuchen, una tarta preparada con frutillas u otras frutas. Otra delicia equivalente es el strudel, relleno con manzana o bayas y crema. Además, y afortunadamente para nosotros, pareciera que las pastelerías de Frutillar compiten amistosamente por preparar las mejores de estas tortas tradicionales. Sin embargo, la única manera de saber realmente cuál es el mejor de estos deliciosos pasteles en la ciudad, es probarlos todos.
Un destino muy sensorial
Deleita tus ojos con el azul inmenso del Lago Llanquihue, la cumbre blanca del Volcán Osorno a un costado, el verde de los pastizales que adorna este cuadro, los bosques serenos y la arquitectura pintoresca y menuda que llega a parecer de juguete.
Date el tiempo para escuchar la música folclórica que suena en las calles o para visitar el aclamado Teatro del Lago, construido literalmente sobre el agua, donde puedes escuchar conciertos selectos durante todo el año.
También puedes sentir de la frescura del aire húmedo que proviene del lago mientras pasa por tu piel, o visitar un spa para relajarte con un masaje completo.
Y por supuesto, tienes que ir a una casa de té familiar para disfrutar de una once encantadora con los sabores y aromas de la pastelería casera de Frutillar junto con una taza de té o café.
Cuándo ir
Puedes visitar Frutillar en cualquier época del año, pero si quieres tener una experiencia plena, aprovecha de ir en una fecha de luna llena para que tengas la oportunidad de fotografiar el hermoso cuadro que crea este astro brillando sobre el lago en compañía del volcán.
Los conciertos de las Semanas Musicales son una de las grandes atracciones y se celebran durante el verano en el Teatro del Lago.
Sea cual sea la época en la que vayas, no te olvides de comprar un kuchen o un strudel para comer de vuelta en tu casa.
Dónde alojar
Prueba el histórico Hotel Bauernhaus, una casa de té y hotel centenario que ofrece comodidades de lujo, ubicado en la avenida Phillippi.
Puedes encontrar otros hoteles y hospederías en ese mismo sector o también puedes ir a quedarte en la ciudad de Puerto Varas, a 30 minutos en auto por las orillas panorámicas del Lago Llanquihue.
Cómo llegar
Frutillar está a 25 km de Puerto Varas y a 63 km de Osorno. Es fácilmente accesible en auto.
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