Especies nativas de Chile: bosque de tamarugos en el desierto de Atacama
19 Jan 2012
La angosta faja territorial chilena ubicada entre la Cordillera de Los Andes y el Océano Pacífico está dotada de algunos de los paisajes más extremos del planeta.
Desde estepas altiplánicas en el norte, hasta espesos bosques y hielos eternos en la Patagonia. Los amantes de la naturaleza que visitan Chile tienen mucho que descubrir en un solo país: gran cantidad de especies únicas, singularmente adaptadas a un hábitat específico en este país sudamericano.
El desierto de Atacama - uno de los hábitats más inhóspitos de la tierra ya que recibe menos lluvia que cualquier otro lugar - es especialmente rico en especies endémicas, las que se han adaptado para mantener vida en medio de una sequedad que no tiene paralelo.
Grande será tu sorpresa cuando, conduciendo en medio de semejante desierto, te encuentres de pronto con un bosque. Efectivamente, hacia el norte de Iquique, a lo largo de la carretera Panamericana, te encontrarás repentinamente con un denso bosque de tamarugos (Prosopis tamarugo) a ambos lados de la carretera. La llamada Reserva Nacional Pampa del Tamarugal es el corolario de una exitosa historia de conservación en el norte chileno y una ventana abierta a la naturaleza de la región.
A fines del siglo XlX y principios del XX, durante el auge del salitre, la actividad minera prácticamente acabó con este robusto árbol cuya madera era utilizada para la construcción y también como leña. La desaparición del tamarugo devastó el frágil ecosistema del valle, lo que hizo desaparecer las demás plantas que sólo podían subsistir gracias a la humedad que proporcionaba al suelo la presencia de los tamarugos. El tamarugo es una rara especie que consigue sobreponerse a la sequedad y al fuerte sol del desierto subsistiendo con la humedad del rocío nocturno. Además, sus raíces se extienden por debajo de la capa salina del suelo por muchos metros en busca de más humedad que luego permite el desarrollo de otras plantas.
Los bosques de tamarugo que te invitamos a ver fueron plantados en la década de 1950 por la Comisión Nacional Forestal de Chile (CONAF). Hoy en día, CONAF administra esta reserva de 108.000 hectáreas de tamarugos. Aquí, los observadores de aves podrán disfrutar de la vista del raro comesebo de los tamarugales (Tamarugense Cconirostrum), pajarito de unos 12 cm. de color gris pizarra en su parte superior, con cejas, garganta y parte superior del pecho canela rojizo. Tiene dos franjas rojizas en las alas, una mancha blanca en la base de las plumas primarias, y suele revolotear cerca de la estación de los cuidadores del parque.
Este insólito bosque en medio de la nada sirve de marco a una atracción estelar de la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal: un sitio arqueológico de importancia continental llamado Geoglifos de Cerros Pintados.
Cerros Pintados, al sur de Pozo Almonte, es el nombre de un sitio de cuatro kilómetros de largo en el cual perduran cientos de figuras pintadas en el suelo que datan de 1450. Estas formas de roca precolombina representan seres humanos, aves, peces y llamas, haciendo alusión al intercambio cultural de ideas y mercancías entre los pueblos indígenas del desierto chileno y las culturas de Perú y Bolivia.
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